¿Por qué fracasan algunos proyectos SIG?


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Muy a menudo la perspectiva con que se adopta la decisión de implementar un proyecto SIG es muy parcial, para una funcionalidad concreta, autónoma y desvinculada de la estrategia general de la organización ya sea empresa o administración pública.

El planteamiento de su desarrollo queda marginado en alguna unidad de la organización, como actividad desconectada y sin participación activa de otros departamentos en que pudiera tener incidencia.

Por otra parte, la introducción de un SIG implica una cierta reorganización de actividades y una adaptación de la infraestructura de la organización, al introducir cambios en el grado de información disponible a distintos niveles.

Las ventajas pueden convertirse fácilmente en problemas. Dependiendo de cómo se diseñe el sistema, de cómo se introduzca en la organización, de cómo se canalice el proceso de aprendizaje de sus miembros, el mismo proyecto SIG puede tener una alta efectividad o, por el contrario, dar resultados muy por debajo de los pretendidos.

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Finalmente, la implantación de un SIG debe ser evolutiva, progresiva, acompañada de medidas que potencien el aprendizaje y la adaptación de la cultura organizacional.

Controlar todo estos procesos pasa por:

  • Alinear estratégicamente el proyecto SIG con la organización.
  • Conseguir el soporte y compromiso tanto de la dirección como de las otras áreas de la organización.
  • Introducir el sistema de manera progresiva, en paralelo con un proceso de aprendizaje y difusión del mismo dentro de la organización. Asegurar la participación y compromiso por parte de los usuarios.

Para ello, la planificación estratégica de sistemas de información y el uso de herramientas y metodologías de gestión de proyectos permiten llevar a cabo proyectos SIG con garantías de éxito.

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